Leiwithmis: Miscret

16 de mayo de 2019

Pavor

mayo 16, 2019 1
Pavor

No sé de dónde salió o en qué momento apareció, pero definitivamente no estaba cuando entré al cuarto con la disposición de bañarme. Ahora estoy aquí, de pie y sin tener ni la defensa de mi ropa en caso de que eso decida atacarme.
            Por ahora solo se pasea, arrastrándose de un lado a otro, como quien se cree dueño del mundo; sin embargo, solo es cuestión de tiempo para que pose en mí sus asquerosos ojillos y decida que tiene ganas de acercarse más.
            Seguramente esté esperando el momento perfecto para lanzarse. Aunque quizá sepa que, con mi tamaño, cualquier movimiento en falso le resultaría peligroso. Eso es. Sabe que no es una idea conveniente, así que irá antes a reunir un grupo nutrido para tocarme todo lo que quieran sin que yo pueda defenderme. Decididamente, eso hará.
            ¿Estarán ya aquí? Creo haber visto algo moverse por el rabillo del ojo. Se esconden en todas las esquinas y se cuelan por cada rendija. Probablemente ya están  punto de saltar sobre mí. Cientos… no, miles, cubriéndome por completo y sofocando mis gritos de pavor con sus cuerpos repugnantes…
            Sin previo aviso se ha lanzado hacia mí, ha abierto sus alas momentáneamente y, en una maniobra tan aterradora como inexplicable, ha desviado su rumbo y ha desaparecido repentinamente, tal cual apareció.
            ¡Maldita cucaracha!
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¡Hola! Hace mucho que no paso por aquí, pero ahora lo hago muy contenta, para dejarles este pequeño escrito que mandé para una pequeña revista que se distribuye en mi facultad de la universidad: La caverna borrasca; y pues quería compartirlo también con ustedes ♡. Espero les guste y pronto trataré de estar actualizando el blog.

10 de enero de 2019

Un tarro vacío

enero 10, 2019 2
Un tarro vacío
Daba algo de miedo pensarlo. Pueden no creerme pero de verdad me daba escalofríos tan solo considerarlo.
     Yo no pinté ese cuadro, por más que hayan sido mis dedos los que perfilaron su figura o mis ropas las que acabaron impregnadas de sus fatídicos colores. No, yo no fui. Seguramente otra cosa, un algo que no sé explicar, se apoderó de mi y lo hizo ¿de qué otra forma podría estar esa cosa… viva?
     Puedo jurar que mi única intención había sido pintar al pez de mi tía Carlota, un bonito pez beta rojo que se pasaba el día dando vueltas en un tarro que, antes de su llegada, había servido para guardar confites. Sin embargo, no recuerdo haberlo hecho. Mi tía insiste en que pasé el día entero centrada en el lienzo, en que ni siquiera quise tomar un descanso cuando me lo sugirió a la hora de comer, pero yo no recuerdo nada de eso. Desperté al día siguiente en el sofá, frente al pez, y la pintura ya estaba terminada.
     “Es lo más lindo que has pintado en semanas” dijo mi tía mientras la admiraba. Creo que también ella se dio cuenta de que había algo raro, pero no dijo nada y me dejó partir hacia mi apartamento donde, esa misma tarde, el tarro en que se hallaba pintado el pez apareció vacío.
     Ahora estoy escondida debajo de mi cama, en el único lugar donde, milagrosamente, ninguno de mis cuadros puede mirarme. Sé que salta de cuadro en cuadro por la casa. Lo sé porque lo he visto seguirme, aparecer entre las malvas de mi tía Celia o en un vaso de agua de la cocina de mi mamá. No sé qué quiere pero estoy segura de que me busca con desesperación.
     El cuadro en la pared de mi cuarto se cayó. Ahí está.

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Bueno, creo que este escrito es más corto que otros de los que suelo hacer pero me gusta hasta cierto punto :3. El ejercicio aquí era centrarnos en dos objetos cualquiera que viéramos por casa, los primeros, y yo vi a mi pez beta (que en realidad es azul xD) y un frasquito de pintura roja, así que mis palabras base fueron pez y pintura :3.

14 de diciembre de 2018

Otro día normal

diciembre 14, 2018 3
Otro día normal
La mañana era gris, como muchas otras de las mañanas en que el invierno impera sobre Manhattan, apabilándolo todo y sumiéndolo en una pesadumbre inusual. Y como cada mañana, gris o soleada, Walter despertó en su cama sabiendo que ya era tarde.
            Tardó solo unos minutos en arreglarse y unos cuantos más en beber su taza de café —lo único que tocaría su estómago hasta la hora del almuerzo— y en servir la comida a su gato. Aunque no le apetecía para nada, salió de casa y se dirigió, cabizbajo, a la calle 207 para tomar el metro. Casi no pensó en sus adelfas, muertas por la helada noche, que hacía semanas se había propuesto tirar a la basura.
            Hastiado, como siempre, de la rutina, se metió en el metro repleto de gente que gravitaba en torno a su propia rutina.
            Salió apresuradamente del metro en cuanto hubo llegado a su destino y se dirigió al interior del Lincoln Center, donde trabajaban su connotada hermana y su esposo.
            —¡Hey, Wal! Llegas un poco tarde, amigo.
—N-no me lla-llames “a-amigo”, Jeff —respondió Walter irritado— ¿d-dónde está Wan-Wanda?
—En una junta con el jefe. Si quieres esperar por ella, no creo que se demore mucho más.
Esa era una cosa —una de las tantas— que odiaba Walter de su hermana. No solo tenía el descaro de tener un trabajo increíblemente mejor que el suyo con un sueldo mucho más alto, un jefe verdaderamente augusto y benevolente, y un esposo que le agradara a sus padres —él ni siquiera se había casado aún—, sino que además se daba el lujo de restregárselo en cara cada semana, cuando le pedía que fuera a buscarla por la mañana, justo a la hora en que Walter debía estar entrando a trabajar, y luego lo hacía esperar durante varios minutos junto a Jeff, quien se encargaba de ponerlo al tanto de todo lo anteriormente dicho con un lujo de detalle que haría envidiar a cualquier artista del puntillismo.
Por supuesto que Walter envidiaba a su hermana; ella tenía todo lo que él, un empleaducho mediocre y taciturno, no había podido obtener.
No la esperó demasiado tiempo, en realidad, apenas podría decirse que la esperó, pues no habían pasado veinte minutos de su llegada cuando se retiró sin haber visto a Wanda.
Salió a la calle encabritado y se dirigió casi corriendo —pero sin llegar a hacerlo— con dirección a la calle 64, deseando no encontrarse con su atrabiliaria jefa al ingresar al edificio. Sin embargo no se encontró con ella al entrar. De hecho, no se encontró con nadie y, atónito, comprobó que todo el edificio estaba vacío. Todo excepto, por supuesto, el despacho de aquella lunática del trabajo que tenía por superior. Cautelosamente se acercó a la puerta, de la que salía un olor putrefacto que le producía arcadas y que casi lo obligó a vomitar cuando finalmente se decidió a abrir.
Sentada, detrás de su escritorio, se encontraba la licenciada Margot Olsen, a la que durante años había odiado —tanto o más que a Wanda—, balbuceando cosas que él no logró descifrar y con alguna especie de brebaje pestilente en su mano izquierda.
—M-maldita br-bruja. ¡En-enloqueció!
Exclamó Walter, perplejo, apenas unos momentos antes de que ella se lanzara, enfurecida y gruñendo, por encima del escritorio.
—¡Qué dijiste, perro estúpido! ¡Qué carajos acabas de decir!
Ladró Margot mientras, en un arranque de ira antinatural, se echó encima de Walter, quien apenas y logró empujar la puerta con nerviosismo antes de echarse a correr hacia el exterior del edificio 32 y no paró de correr hasta llegar a Central Park. Su mente solo podía gravitar en torno al pensamiento “Otro día normal”.
¡Hola, gentes lindas, gentes preciosas!

Yo sé que llevaba ya algún tiempo prometiéndoles que subiría mis ejercicios del taller de escritura y no los había subido, pero aquí tienen, al fin, uno de ellos. En esta ocasión el reto era crear un relato ficticio ambientado en Nueva York, en la década de los 2000, con dos hombres (Walter y Jeff), una mujer (Margot), un personaje secundario (Wanda), y una mascota (el gato), y en el que usáramos las palabras: Repleto (o Atestado, o Atiborrado), Cabizbajo, Brebaje, Benevolencia, Atrabiliario, Augusto, Balbucer (o Titubear), Connotado, Arcadas,  Encabritar, Imperar, Adelfa, Gravitar, Hastiar, Taciturno, Perplejo, Atónito y Apabilado.

Sinceramente no sé qué tal haya salido, o si al menos usé todo lo que debía, pero el intento hice y espero les guste :3 ♡.

3 de julio de 2018

Crónica de un cambio #Blogscritores

julio 03, 2018 7
Crónica de un cambio #Blogscritores
Te detienes un momento antes de salir, respiras hondo y te das la vuelta. Miras cada pequeño rincón de este pasado, de estos últimos años, y suspiras. Realmente no creíste llegar a este punto; tantas veces te dijeron que ahí terminarías y no acababas por creértelo, y sin embargo, aquí estás. Tantos tropiezos (y tantas caídas) son quienes te han traído a este punto, tantos raspones que se quedarán en tu memoria para toda la vida.

Y ¿así termina?

No. Sabes que no termina todavía, te falta muchísimo por recorrer. No aquí mismo, por supuesto, esto se ha terminado, pero sabes que aún hay mucho por enfrente e, irónicamente, te sientes tan preparada como te sentiste antes de cada una de tus caídas y fracasos. ¿Sientes miedo? Claro que no, de qué te sirve sentir miedo ante lo que viene.

Sostienes bajo el brazo la carpeta que contiene tu despedida y te dispones a marchar. No hay más que hacer, o, mejor dicho, hay mucho más que hacer para seguir adelante. El paso está dado y no existe el retorno doscientos metros más adelante. Sales y tienes la certeza de que ya no es igual, muy a pesar de la monotonía de las calles, del ruido del tráfico, del terrible bochorno dentro del transporte y de la misma señora de todos los días gritando porque no se la baja donde le da la gana, ya nada es igual.

Has dado ese paso que tanto temías, que todos temían y, nuevamente, estás en el juego. Finalmente lograste llegar, dar el salto y aterrizar con la misma maestría que una trapecista al bajar de la barra. Finalmente te hayas en el siguiente peldaño de tu camino al éxito.

¡Hola. personas! Yo sé que esta vez el texto no solo me ha quedado chiquito sino que cometí la fatalidad de publicarlo ¡3 DÍAS TARDE! Tienen derecho a matarme por ello, lo sé pero lo que sucede es que con mi salida del bachillerato, la inscripción a la U y el inicio de mis prácticas profesionales tengo que andar del tingo al tango todo el día, si no es por papeles, por analísis médicos, sino, es para hacer pagos y si no, es para ir a buscar recomendaciones y a preguntar al INE para cuando me dan mi credencial, así que mucho tiempo no me queda (de hecho ahora debería estar estudiando). Pero bueno, espero les haya gustado el textito y, como siempre, les dejo los de mis compañeras de iniciativa ♡.
  1. -, de Ailuz
  2. -, de Divina
  3. -, de Geo
  4. -, de Juliana
  5. Not old... just older, de Zaira
(qué sad)

31 de mayo de 2018

(Des)Conexiones #Blogscritores

mayo 31, 2018 6
(Des)Conexiones #Blogscritores

30 de abril de 2018

Aquel día que renací #Blogscritores

abril 30, 2018 5
Aquel día que renací #Blogscritores

31 de marzo de 2018