Nombre original: Der Tog in Venedig
Autor: Thomas Mann
Fecha de publicación: 1912
Género(s): Novela corta
Tras sufrir una crisis creativa, el escritor Gustav Von Aschenbach llega al Lido de Venecia para pasar una temporada de vacaciones en solitario, con el fin, no sólo de reflexionar, sino también de dar descanso a un cuerpo extenuado y enfermo. En el Hotel Des Bains llama su atención una familia de turistas polacos, especialmente el joven Tadzio, un adolescente por el que siente una súbita e intensa atracción. Contemplar a Tadzio se convierte enseguida para Aschenbach en el momento central de la jornada; y luego de su existencia. A bordo del barco que le lleva a Venecia, Aschenbach observa horrorizado a un viejo maquillado que se arrima sonriendo tontamente a un grupo de muchachos. Pero hacia el final de la historia, cuando sigue extasiado a Tadzio por las callejuelas y los canales de la ciudad, asolada por una epidemia de cólera, Aschenbach se ha convertido en ese hombre.
¡Hey! ¿Qué hay, criaturas? Yo estoy bastante emocionada al ver que en lo poco que va de diciembre ya llevo bastante entradas (¡cinco!) que, ya sé que no son todas reseñas, cómo sería lo ideal, pero ¡hey! por algo se empieza y, sinceramente, esas dos entradas X que les subí me ayudaron bastante a recordar como funcionaba esta fregadera.
Y bueno, no sé si lo recuerdan (o si lo mencioné aquí), pero les había hecho una lista de las primeras lecturas que me dejaron al entrar a la universidad. No les mentiré, no todas las hice, pero ésta sí que la acabé y me gustó muchísimo. Nosotros en clase la utilizamos para estética literaria (que es la clase más terriblemente subjetiva de la vida) y yo ahora se las traigo. no para hablarles de si es bella o sublime, o si se debe leer desde el placer o del goce, o de cómo se proyecta Mann en Aschenbach, sino para hacerles la clásica reseña relajada hablando de si me gusta o no y por qué.
Me imagino que algunos de ustedes recordarán, si han dado vueltas por aquí desde el año pasado, o vienen conmigo desde WordPress (♡), lo mucho que me gusta El lobo estepario, de Hermann Hesse, y, en realidad, ponerme a leer la obra de otro alemán me puso de muy buen humor. Me di cuenta de que, quizá, el estilo lento que manejan sea cosa del país (o de la corriente literaria, o de la época), pues ambos coinciden en esos tres puntos y ambos me parecieron igual de pausados o lentos en la narración, sin embargo, creo que la novelita de Mann me gustó mucho más en ese aspecto porque es mucho más detallista y, dentro de eso, se encarga de describirnos a la perfección, más los paisajes que los sentimientos; se detiene también en las emociones, claro, pero hace mucho más énfasis en el entorno que se tiene, en este caso, Venecia.
Dentro de los personajes, el único del verdaderamente podemos hablar es de Aschenbach que, me pareció un hombre, al principio demasiado simple. Se dedican varias páginas a detallar su vida y, desde la juventud, no fue alguien muy interesante, pero comienza a llamar la atención cuando conoce a Tadzio (que, al menos, así creemos que se llama, pues nunca conocemos su verdadero nombre), quién despierta en él un sentimiento de atracción bastante fuerte y uno de melancolía, muy fuerte también. El primero se me hace muy llamativo porque, independientemente de que sea un viejito enamorado de un niño, no se manifiesta en él ningún deseo carnal ni la intención de ir más allá, se limita a admirar su belleza y a describirla. El segundo es llamativo porque, como ya les comenté, Aschenbach fue, desde su juventud, alguien muy aburrido, y parece que ver a Tadzio disfrutando de su niñez le despierta mucha nostalgia por lo que él no hizo en esa edad.
Algo que me gusta mucho es la parte en la que Aschenbach quiere irse de Venecia, huyendo de una epidemia (que, en realidad, pareciera ser un peligro muy secundario en la historia), y decide quedarse. No sé, supongo que me gusta mucho porque, después de todo, decide hacer lo que más feliz lo va a hacer a pesar del riesgo que implica: se deja llevar por sus deseos, y es algo que contrasta mucho con una escena que ocurre cuando va arribando a Venecia y se topa con un chavorruco que le produce asco.
Supongo que, finalmente, la novela me gusta mucho porque se dedica mucho a la apreciación, más que nada, y porque transmite la añoranza y felicidad de Gustav en los momentos precisos. Si tuviera que decir qué es lo que menos me gustó, son las reflexiones de Sócrates con Fedro acerca de la belleza, porque son muy repetitivas y aparecen a cada rato.
Escritor y ensayista alemán, aunque nacionalizado estadounidense, nació el 6 de Junio de 1875 en Lübeck. Está considerado uno de los más grandes escritores del s. XX.
Mann creció en Munich, donde empezó a escribir cuentos y ensayos. Participó en varias revistas, como la Simplizissimus, y probó suerte con antologías de relatos hasta que se hizo un nombre con su primera novela Los Buddenbrock (1901). Las clases medias burguesas y la psicología del artista son temas fundamentales en la obra de Mann. En 1929 recibe el Premio Nobel de Literatura, gracias sobre todo a su labor como cuentista y por Los Buddenbrock, obra que todavía eclipsaba a La montaña mágica.
De su época americana destaca quizás Doctor Faustus (1947), donde Mann vuelca su visión del nazismo y de la caída del pueblo alemán. No llegó a acabar su última novela: Confesiones del estafador Félix Krull. Murió en 1955, cerca de Zúrich.
Me imagino que algunos de ustedes recordarán, si han dado vueltas por aquí desde el año pasado, o vienen conmigo desde WordPress (♡), lo mucho que me gusta El lobo estepario, de Hermann Hesse, y, en realidad, ponerme a leer la obra de otro alemán me puso de muy buen humor. Me di cuenta de que, quizá, el estilo lento que manejan sea cosa del país (o de la corriente literaria, o de la época), pues ambos coinciden en esos tres puntos y ambos me parecieron igual de pausados o lentos en la narración, sin embargo, creo que la novelita de Mann me gustó mucho más en ese aspecto porque es mucho más detallista y, dentro de eso, se encarga de describirnos a la perfección, más los paisajes que los sentimientos; se detiene también en las emociones, claro, pero hace mucho más énfasis en el entorno que se tiene, en este caso, Venecia.
Dentro de los personajes, el único del verdaderamente podemos hablar es de Aschenbach que, me pareció un hombre, al principio demasiado simple. Se dedican varias páginas a detallar su vida y, desde la juventud, no fue alguien muy interesante, pero comienza a llamar la atención cuando conoce a Tadzio (que, al menos, así creemos que se llama, pues nunca conocemos su verdadero nombre), quién despierta en él un sentimiento de atracción bastante fuerte y uno de melancolía, muy fuerte también. El primero se me hace muy llamativo porque, independientemente de que sea un viejito enamorado de un niño, no se manifiesta en él ningún deseo carnal ni la intención de ir más allá, se limita a admirar su belleza y a describirla. El segundo es llamativo porque, como ya les comenté, Aschenbach fue, desde su juventud, alguien muy aburrido, y parece que ver a Tadzio disfrutando de su niñez le despierta mucha nostalgia por lo que él no hizo en esa edad.
Algo que me gusta mucho es la parte en la que Aschenbach quiere irse de Venecia, huyendo de una epidemia (que, en realidad, pareciera ser un peligro muy secundario en la historia), y decide quedarse. No sé, supongo que me gusta mucho porque, después de todo, decide hacer lo que más feliz lo va a hacer a pesar del riesgo que implica: se deja llevar por sus deseos, y es algo que contrasta mucho con una escena que ocurre cuando va arribando a Venecia y se topa con un chavorruco que le produce asco.
Supongo que, finalmente, la novela me gusta mucho porque se dedica mucho a la apreciación, más que nada, y porque transmite la añoranza y felicidad de Gustav en los momentos precisos. Si tuviera que decir qué es lo que menos me gustó, son las reflexiones de Sócrates con Fedro acerca de la belleza, porque son muy repetitivas y aparecen a cada rato.
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| Foto tomada de Algún día en alguna parte |
Escritor y ensayista alemán, aunque nacionalizado estadounidense, nació el 6 de Junio de 1875 en Lübeck. Está considerado uno de los más grandes escritores del s. XX.
Mann creció en Munich, donde empezó a escribir cuentos y ensayos. Participó en varias revistas, como la Simplizissimus, y probó suerte con antologías de relatos hasta que se hizo un nombre con su primera novela Los Buddenbrock (1901). Las clases medias burguesas y la psicología del artista son temas fundamentales en la obra de Mann. En 1929 recibe el Premio Nobel de Literatura, gracias sobre todo a su labor como cuentista y por Los Buddenbrock, obra que todavía eclipsaba a La montaña mágica.
De su época americana destaca quizás Doctor Faustus (1947), donde Mann vuelca su visión del nazismo y de la caída del pueblo alemán. No llegó a acabar su última novela: Confesiones del estafador Félix Krull. Murió en 1955, cerca de Zúrich.



A mí también me gustó El lobo estepario cuando lo leí hace años en el instituto y viendo lo bien que nos hablas de este libro me parece que voy a darle una oportunidad si lo veo por la biblioteca.
ResponderBorrarGracias por la recomendación.
Nos vamos leyendo.
¿Mi Tesoro? Libros
¡Genial! Si así lo haces, espero poder conocer tu opinión de él ^^
BorrarHola Miscret!! Ahora mismo busco novelas cortas, esta lectura se va conmigo. ¡Gran reseña! Besos!!
ResponderBorrar¡Espero la disfrutes! Gracias por pasarte <3
Borrar¡Hola!
ResponderBorrarAunque esta novela parece interesante, siento decirte que no me acaba de llamar la atención y no creo que lo lea. De todas formas, gracias por traer esta reseña a tu blog y por la recomendación.
¡Besos y nos leemos!
Marieta ~ Relatos de una náufraga